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ORLANDO BAESLER HEGER

En un acto de absoluta inconsecuencia política los Senadores de nuestra Republica decidieron mantener sus privilegios y millonarios sueldos haciendo caso omiso de su absoluta desaprobación en las encuestas públicas y oídos sordos ante el clamor evidente de una ciudadanía que clama por ver caras distintas en el Congreso Nacional a las mismas que han estado allí incluso desde el siglo pasado.

Muchos parlamentarios jamás han trabajado en un mundo real que exige sacrificios y mucho esfuerzo, tanto físico como intelectual y se han limitado a recibir un abultado ingreso cada mes, cómodamente y sabiendo que, aunque una pandemia devastadora cause un daño irreparable a la ciudadanía que los colocó en sus altos cargos, sus bolsillos recibirán sin falta un ingreso económico en el cual no existe ninguna proporcionalidad entre lo que los contribuyentes pagan y el beneficio que dichos contribuyentes reciben por esos pagos.

La única manera que tiene la comunidad para solucionar esta situación se encuentra en la posibilidad de definir primero a sus candidatos en un justo y necesario proceso de primarias y posteriormente elegir a sus alcaldes, parlamentarios y autoridades en general a través de un proceso electoral en el cual los candidatos no han sido elegidos convenientemente por las cúpulas partidistas, sino que por los propios electores.

No podemos saber con certeza si los próximos procesos eleccionarios, tanto el plebiscito de Octubre como los de primarias en Noviembre y elecciones de Alcaldes, Concejales y Gobernadores Regionales en Abril se llevaran a cabo en las fechas programadas por Servel ya que dependemos absolutamente del desarrollo de los contagios y evolución de la pandemia por lo cual no podemos adelantar nada en relación a la forma en que la comunidad enfrentará los Próximos comicios.

Lo que sí podemos asegurar es que la gente está agotada y cansada de las discusiones triviales y de la farándula perpetua en que se ha sumido nuestro Parlamento por lo cual podemos suponer un castigo que podría revestir caracteres históricos para aquellos que jamás han escuchado las reales necesidades sociales y destinado todas sus energías a una cuestión de simple ansiedad por el poder en unos casos y de consolidación económica en otros.

En el caso de los Senadores habría que considerar que la eliminación del título de “Honorables” es un trámite que habría que agilizar con carácter de urgente.


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