Lun. Jul 6th, 2020

ORLANDO BAESLER HEGER

Cuando las cifras nos indican que más de la mitad de la electricidad generada y consumida en Aysén proviene de sistemas en base a la quema de combustible diésel y que menos de esa cantidad es producida por energía hidroeléctrica y tan solo un 2% se genera gracias al viento, podemos concluir en que la situación energética de nuestra Región solamente será superada cuando entendamos que el agua, ese recurso con el cual la naturaleza nos premió demasiado generosamente es  nuestra solución definitiva en virtud de su abundancia y de sus características renovables y no contaminantes.

El permanente sueño que tenemos los ayseninos en el sentido de tener una energía barata y limpia reside simplemente en la voluntad de apoyar ,financiar y acelerar la ejecución de proyectos existentes de centrales de paso que permitirían duplicar e incluso triplicar la cantidad de energía que necesitamos actualmente ,atrayendo inversiones de variada índole y mejorando indudablemente nuestra calidad de vida al entregar posibilidades de desarrollo que siempre se han visto frustradas por nuestra incapacidad de ofrecer la energía necesaria para constituirnos en un foco de desarrollo posible no tan solo para inversionistas nacionales sino que para muchas empresas extranjeras que desde hace mucho están mirando con interés nuestras potenciales posibilidades .

Siempre será necesario seguir desarrollando la energía eólica, solar e incluso en la geotérmica y mareomotriz ya que todo aporte, por muy pequeño que sea siempre será un apoyo muy necesario, especialmente para sectores aislados, sin embargo, solamente la fuerza hidroeléctrica será la única que en forma segura, abundante y permanente nos proveerá de ese crecimiento y desarrollo tan deseado.

Viene una etapa muy difícil en la cual tenemos la gran oportunidad de demostrarle al resto de país lo importante que será en el futuro cercano invertir recursos fiscales y privados en Aysén y entregar al país una bonanza y prosperidad inimaginable que la mitología antigua denominó simplemente como “el vellocino de oro”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *